Laza en la Santa Cruz de mayo: Adán, Eva y el sacrificio de Isaac
La localidad orensana de Laza es famosa, sobre todo, por los peliqueiros que protagonizan su Entroido o Carnaval. Sin embargo, el 3 de mayo vive una pintoresca jornada festiva, la de la Santa Cruz, que reúne una serie de elementos antropológicos que deben fascinar a los expertos. De hecho, éstos suelen hablar del sincretismo de viejos rituales paganos, simbolizados en la erección de un tronco de árbol llamado maio, con los cristianos, plasmados en las habituales procesiones y misas. A ello hay que añadirle personajes bíblicos, escenas de autos sacramentales y otras figuras que se juntan formando una continuidad desde el principio hasta el final, que llega con el oficio religioso.
Al igual que en otras muchos sitios de España por estas fechas, la víspera se coloca en la plaza el maio más recto y grande encontrado (puede llegar a medir decenas de metros-, luego adornado como símbolo de fertilidad. Pero es la mañana del día 3 cuando empiezan los festejos propiamente dichos, con la banda de música yendo a buscar la joven soltera elegida para encarnar a Eva. Su identidad se mantiene en secreto hasta el último momento -incluso habrá pasado en alguna casa del pueblo no desvelada- para que la aparición sea más espectacular, ataviada con vestido blanco adornado con flores, guirnalda en la cabeza y portando una rueca y una cesta de manzanas.
Los músicos van luego, acompañados de seis danzantes (de blanco, con boina del mismo color, pantalón bombacho y fajín rojo), a buscar a Adán, también de blanco pero con capa y una azada que metaforiza la maldición bíblica del trabajo. Ya juntos se dirigen a la plaza, él intentando hacerla reir y ella procurando mantener el rostro serio. Se considera que esta pareja es una cristianización de las figuras paganas del rey y la reina de mayo, algo reforzado con la repetición de motivos vegetales (símbolo de fertilidad) en la decoración del vestido de Eva.
Se les une entonces el resto del pueblo en procesión, las mujeres hilando, los hombres con sus aperos de labranza, las autoridades, la imagen del Santo Cristo, la Virgen del Rosario, etc. Entre ellos están los intérpretes de Abraham, Isaac y el ángel, que representan sobre un escenario el sacrificio del segundo tomado de un auto sacramental que puede remontarse al siglo XV, aunque texto y atrezzo sean decimonónicos; no hablan sino que actúan siguiendo a un narrador.
La procesión continúa entre danzas hasta la iglesia, ante cuya puerta se desarrolla una disputa entre un moro y un cristiano que terminará con la conversión a la Fe del musulmán. Entonces se procede a repartir la rosca dulce, típica de estas fechas, y se entra en el templo para la misa.
Quizá la mejor forma de llegar a Laza para esta fiesta sea reservar alguno de los vuelos que hay al aeropuerto de Vigo. Dista menos de 100 kilómetros hasta Orense; de la capital provincial al pueblo se llega en media hora.
Foto: absolutorense


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