La Caballada de Atienza sigue sumando Historia

Centenares-casi un millar- de personas aprovecharon el soleado amanecer del domingo pasado, 31 de mayo, para citarse en Atienza y asistir a la ancestral Caballada (ocho siglos), fiesta declarada de Interés Turístico Nacional desde 1986 y que rememora la huida del rey niño Alfonso VIII disfrazado de arriero con la complicidad de los vecinos.
Como todos los años desde tiempos ya muy lejanos, más de treinta cofrades volvieron a lucir sus trajes de pana negra y sus capas forradas de rojo para, a lomo de caballo, acudir a la lectura pública de faltas y sanciones, a la subasta del derecho a portar la bandera y a la posterior subida a la ermita de La Estrella.
Hacia las 14:30, tal como estaba previsto, los miembros de esta hermandad entraron en la citada iglesia para celebrar la tradicional comida de las Siete tortillas mientras la multitud de curiosos siguió su ejemplo y tiró de tartera y bocadillo por los prados cercanos. Buscando la sombra, eso sí, que el sol manchego apretaba.
Llegada la hora del retorno al pueblo, los visitantes parecieron multiplicarse: sin duda la carrera de caballos es la parte más espectacular de la fiesta, la que le da nombre al fin y al cabo, al evento.
Así se desarrolló el día grande de la localidad, que además estaba de enhorabuena por la publicación de una obra sobre la Caballada, a cargo de Tomás Gismera.

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